Miradouro da Boca do Inferno
Sobre los lagos gemelos de Sete Cidades, el mirador de la Boca do Inferno ofrece una panorámica de toda la caldera volcánica de São Miguel.

Hay un lugar sobre los lagos de Sete Cidades desde el que se despliega todo el espectáculo volcánico de São Miguel: dos lagos uno junto al otro, el pueblo verde a sus pies, el borde del cráter, el mar y, cuando las nubes lo permiten, una de las grandes vistas del Atlántico. El Miradouro da Boca do Inferno, en el oeste de la isla, es el mirador que todo el mundo fotografía y nadie olvida.
Una caldera y su leyenda
Sete Cidades es la cima colapsada de un volcán que entró en erupción hace unos 36,000 años y dejó un cráter de casi cinco kilómetros de diámetro. En su interior se encuentran los lagos gemelos, Lagoa Verde y Lagoa Azul, que, según la leyenda, son las lágrimas de un pastor y una princesa. Desde la Boca do Inferno se ven ambos lagos, la pequeña Lagoa Rasa, la Lagoa de Santiago y la parroquia de Sete Cidades, en el corazón del cráter.
Qué ver
- Lagoa Azul y Lagoa Verde, los lagos gemelos del cráter.
- Lagoa Rasa y Lagoa de Santiago vistas desde arriba.
- La vista del pueblo blanco, a los pies del mirador y dentro de la caldera.
- El bosque circundante de la Mata do Canário.
- La luz del amanecer sobre los lagos, si las montañas lo permiten.
Información práctica
El mirador está a unos 730 metros, junto a la carretera que rodea la caldera. Se llega a pie por un sendero fácil de aproximadamente 1.2 kilómetros, ida y vuelta, desde el aparcamiento de Lagoa do Canário. La visita es gratuita a cualquier hora. A esta altitud, la niebla va y viene: consulta las cámaras web locales antes de salir y lleva una prenda cortavientos.
Crédito de la imagen: Miradouro da Boca do Inferno, de José Luís Ávila Silveira/Pedro Noronha e Costa — dominio público, vía Wikimedia Commons.
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